viernes, 9 de octubre de 2026

118. Técnicas clásicas


André Van Lysebeth en naulī, 1963

La respiración yóguica completa en tres fases no es una técnica propia del haṭhayoga clásico. En ningún manual de yoga clásico se menciona esta práctica. Realmente se trata de una respiración profunda en la que se busca inspirar la máxima cantidad de aire y espirar lo más posible. Debería ser una técnica natural, tal como lo es para muchos animales, pero debido a nuestras actuales condiciones de vida sedentaria hemos perdido la capacidad natural de respirar profundamente. Por eso, a principios del siglo XX, pioneros del yoga moderno en la India, como Sivananda y Kuvalayananda entre otros, empezaron a enseñar la mejor forma de respirar aprovechando toda la capacidad pulmonar disponible y creando así la respiración yóguica completa. 

Otra técnica muy popular que tampoco es propia del haṭhayoga clásico es el saludo al sol. Ni mucho menos derivados suyos, como el saludo a la luna. Esta famosa secuencia de movimientos se diseñó también a principios del siglo pasado como una serie de ejercicios aeróbicos adecuados para calentar la musculatura y previos a la práctica de las āsanas. Hoy en día, el saludo al sol ha ganado en importancia y popularidad. Prácticamente no falta en ninguna secuencia de yoga, habiendo ampliado notoriamente su complejidad. Ciertamente, si adoptásemos una forma de vida más natural, en la que no fuese necesario ir al gimnasio para “ponernos en forma” o contar las calorías que ingerimos para no pasarnos de peso, la práctica del haṭhayoga seguiría mostrando su faceta más espiritual y menos gimnástica, como en épocas anteriores. ¿Cuáles serían entonces las técnicas respiratorias y físicas propias del yoga clásico? Aún no se ha investigado suficiente en este terreno y Patañjali sólo da unas claves genéricas para definir lo que es un āsana: “La postura (āsana) para alcanzar el samādhi debe ser estable, firme y cómoda, es decir, que pueda mantenerse inmóvil durante largo tiempo“. También define el prāṇāyāma proporcionando unas características generales que toda técnica respiratoria debe poseer para ser considerada como prāṇāyāma: “Una vez establecido correctamente en la postura de meditación, el yogui se dedica a controlar la respiración (prāṇāyāma) haciendo más largo y pausado el movimiento respiratorio. La respiración se vuelve prolongada y sutil cuando el yogui es consciente de sus tres fases (inspiración, espiración y detención), del espacio recorrido por el aire, de la duración de cada fase respiratoria y del número de respiraciones que efectúa”. Más adelante, en textos como el Haṭhayogapradīpikā, el Gheraṇḍasaṃhitā, el Śivasaṃhitā o el Gorakṣaśataka, se definen más específicamente las principales āsanas y prāṇāyāmas.

 

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