Otra técnica muy
popular que tampoco es propia del haṭhayoga clásico es el saludo al sol.
Ni mucho menos derivados suyos, como el saludo a la luna. Esta famosa secuencia
de movimientos se diseñó también a principios del siglo pasado como una serie
de ejercicios aeróbicos adecuados para calentar la musculatura y previos a la
práctica de las āsanas. Hoy en día, el saludo al sol ha ganado en
importancia y popularidad. Prácticamente no falta en ninguna secuencia de yoga,
habiendo ampliado notoriamente su complejidad. Ciertamente, si adoptásemos una
forma de vida más natural, en la que no fuese necesario ir al gimnasio para
“ponernos en forma” o contar las calorías que ingerimos para no pasarnos de
peso, la práctica del haṭhayoga seguiría mostrando su faceta más
espiritual y menos gimnástica, como en épocas anteriores. ¿Cuáles serían
entonces las técnicas respiratorias y físicas propias del yoga clásico? Aún no
se ha investigado suficiente en este terreno y Patañjali sólo da unas claves
genéricas para definir lo que es un āsana: “La postura (āsana)
para alcanzar el samādhi debe ser estable, firme y cómoda, es decir, que
pueda mantenerse inmóvil durante largo tiempo“. También define el prāṇāyāma
proporcionando unas características generales que toda técnica respiratoria
debe poseer para ser considerada como prāṇāyāma: “Una vez establecido
correctamente en la postura de meditación, el yogui se dedica a controlar la
respiración (prāṇāyāma) haciendo más largo y pausado el movimiento
respiratorio. La respiración se vuelve prolongada y sutil cuando el yogui es
consciente de sus tres fases (inspiración, espiración y detención), del espacio
recorrido por el aire, de la duración de cada fase respiratoria y del número de
respiraciones que efectúa”. Más adelante, en textos como el Haṭhayogapradīpikā,
el Gheraṇḍasaṃhitā, el Śivasaṃhitā o el Gorakṣaśataka, se
definen más específicamente las principales āsanas y prāṇāyāmas.
viernes, 9 de octubre de 2026
118. Técnicas clásicas
André
Van Lysebeth en naulī, 1963
La respiración
yóguica completa en tres fases no es una técnica propia del haṭhayoga
clásico. En ningún manual de yoga clásico se menciona esta práctica. Realmente
se trata de una respiración profunda en la que se busca inspirar la máxima
cantidad de aire y espirar lo más posible. Debería ser una técnica natural, tal
como lo es para muchos animales, pero debido a nuestras actuales condiciones de
vida sedentaria hemos perdido la capacidad natural de respirar profundamente.
Por eso, a principios del siglo XX, pioneros del yoga moderno en la India, como
Sivananda y Kuvalayananda entre otros, empezaron a enseñar la mejor forma de
respirar aprovechando toda la capacidad pulmonar disponible y creando así la
respiración yóguica completa.
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