viernes, 9 de octubre de 2026

119. Meditar a cada instante

 

Ram Das Ji Yogiraj en siddhāsana, 1995

Da igual si llevamos cinco días o cinco años practicando meditación. Hay que practicar la meditación con igual intensidad a cada instante, porque cada instante es único. ¿Quién sabe si mañana seguiremos con vida? ¿Quién se acuerda aún de ayer? Lo verdaderamente importante es lo que hago en este momento. Meditar consiste en observar la mente y llevarla a casa, es decir, volverla hacia el interior y descansar en la auténtica naturaleza. Meditar es buscar el despertar de la ilusión y ver lo que somos en realidad, conciencia pura e inmutable.

Para meditar hay que estar tranquilo, ser lo más natural y espacioso posible. Hay que contemplar al ego, con toda su angustia y posesividad habitual, como un bloque de hielo derritiéndose al sol del fuego interior generado por la práctica. Hay que dejar que la paz actúe en uno mismo para que pueda recogerse la mente dispersa y despierte la “visión clara” o lucidez. Entonces, poco a poco, toda la negatividad desaparece, la agresividad se disuelve y la confusión se disipa, como la niebla en el cielo infinito e inmaculado de nuestra naturaleza absoluta.


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