miércoles, 29 de octubre de 2025

105. ¿Es femenino el yoga?


Vanda Scaravelli en dvipādasirsāsana

El yoga se desarrolló en la India como práctica casi exclusivamente masculina y durante milenios ha evolucionado sin salir del subcontinente indio. Hace poco más de cien años se inició su difusión en otros países y hoy en día se calcula que hay más de 250 millones de practicantes de yoga en todo el mundo, de los cuales solo en Estados Unidos practican unos 20 millones de personas, 4 millones en Alemania, 4 millones en el Reino Unido y 3 en Francia. Aunque estos datos son solo estimativos, dan idea de la dimensión social que constituye esta práctica.

Una interesante consecuencia de esta fuerte expansión es que el dominio masculino ha cambiado radicalmente. Aproximadamente el 80% de practicantes de yoga fuera de la India son mujeres entre los 35 y los 55 años de edad, aunque se mantiene equitativa la proporción de sexos entre profesores. Para comprender este fenómeno podemos fijarnos en los deportes, en especial en los de competición que por lo general cuentan con más practicantes y espectadores masculinos que femeninos. Quizás sea porque el deporte persigue “vencer a los otros”, mientras que el yoga lo que persigue es “dominarse a sí mismo”. El deporte es activo y se orienta hacia el exterior, y el yoga es pasivo y se dirige hacia el mundo interior. El deporte requiere fuerza y resistencia, mientras que el yoga busca sobre todo equilibrio y flexibilidad. Desde un punto de vista estético, el deporte desarrolla la musculatura y el yoga favorece más la gracia y armonía de movimientos. En consecuencia, parece que en nuestra cultura el yoga físico está más destinado a las mujeres que a los hombres, debido al arraigado estereotipo de la virilidad occidental.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

113. Demostrar las āsanas