Swami en meditación
Exactamente igual
que vivimos, así es nuestra meditación: con miedos, con imágenes, con
conceptos… Durante la meditación, los más nostálgicos se dedican sobre todo a
rememorar su pasado; los enamorados sólo ven a su pareja y los más dispersos
son víctima de multitud de estímulos. Porque nadie se sienta a meditar con lo
que no es. Meditar no es sólo sentarse inmóvil, con la espalda recta y en
silencio; hay que observar lo que sucede en nuestro interior. Cuanto más
observamos, más aceptamos. La observación desapegada no cambia las cosas que
nos suceden, pero nos cambia a nosotros mismos. Siempre andamos buscando
soluciones a nuestros problemas y quizás lo más razonable sea encarar cada
obstáculo que se nos presenta y vivirlo directamente. Entonces puede que nos
demos cuenta de que en realidad no hay tales obstáculos. O somos conscientes de
nuestros enfados, nuestros nervios y nuestras preocupaciones…, o los nervios,
las preocupaciones y los enfados nos dominarán.


