miércoles, 29 de octubre de 2025

103. Observación pura

 

Meditación tántrica

Para meditar no importa sentirse bien o mal, contento o triste, esperanzado o desilusionado. Cualquier estado de ánimo que se tenga es el mejor estado de ánimo posible en ese momento para sentarse a meditar. Cuando meditamos, estamos en donde sea plenamente. Entonces, la felicidad está al alcance de la mano; es algo muy simple. Sólo hay que pararse, callar, escuchar y mirar, aunque pararse, callar, escuchar y mirar se nos haga tan difícil que hayamos tenido que recurrir a un método concreto para algo que debiera ser natural. Meditar no es difícil, lo difícil es ponerse a ello.

Ciertamente, la meditación “desnuda”, la pura observación mental, puede ser el camino más directo y radical hacia nuestro ser más profundo, pero requiere una firme determinación. No es excepcional que quien se decide por una meditación tan dura y seca como ésta haya pasado antes por otras muchas disciplinas de búsqueda interior; y tampoco es excepcional que muchas personas salgan espantadas tras los primeros intentos de meditación, pues se trata de algo muy físico y muy simple; quizás, demasiado natural... En la meditación de pura observación, en quietud y silencio, no hay adornos ni florituras. Solo hace falta paciencia, determinación y una extraordinaria humildad, es decir, dejar las ideas y tocar la realidad.


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