Vanda Scaravelli con su
maestro Iyengar en purnamatsyendrāsana
Básicamente podemos
afirmar que casi todos somos pasivos o activos, pero es en la mezcla de ambos,
donde predominan la duda y la inseguridad; es ahora cuando puede presentarse el interés
por iniciar la búsqueda de uno mismo. Según el primer comentario de los Yoga Sutras,
en todas las personas domina uno de los cinco estados mentales posibles:
1.- El primero
corresponde a personas con poca energía, aletargadas, sin inclinación a actuar
y cuyas mentes se encuentran confusas debido en muchos casos a
sobrealimentación, falta de sueño, drogas, constitución física, etc. En ellas
la pasividad (tamas) domina completamente.
2.- El segundo tipo
corresponde al otro extremo: personas impulsivas, inquietas, cuya mente está perturbada y es
incapaz de entender algo al sentirse continuamente arrastrada por los deseos.
En estas personas la actividad (rajas) es su razón de ser.
3.- No obstante,
casi todos oscilamos entre la actividad y la inercia. Y es ahora, a partir de
una mente inestable, insegura y llena de dudas, cuando tenemos la posibilidad
de emprender la búsqueda interior. De esta forma se produce la concentración de
la mente, aunque este estado no dura mucho a causa de su inherente tendencia a
la distracción. Ahora, tamas y rajas se alternan para dominar la
mente.
4.- A medida que
ahondamos en la práctica, nuestra mente se dirige cada vez con más facilidad en
una dirección y alcanzamos un estado mental nuevo en el que la lucidez mental (sattva)
empieza a dominar sobre las características anteriores.
5.- Al final,
podemos llegar al control mental absoluto, a la observación pura; entonces, la
claridad mental domina completamente y descubrimos una nueva visión de las
cosas, de las personas, del mundo...

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