Sri Dharma Mittra en una variación de vṛścikāsana
En yoga todos somos
principiantes. Es muy poco lo que sabe un practicante avanzado en relación con
la inmensidad del yoga. En la práctica, tanto el avanzado como el principiante
tienen que respetar las mismas reglas y se encuentran exactamente en la misma
posición psicofisiológica. Puede haber diferencias de flexibilidad y de
habilidad para ciertas técnicas pero siempre hay que volver a los principios
esenciales, los mismos que se enseñan a todos los que empiezan. Aunque
tradicionalmente se consideran ciertos comportamientos sociales (yama) y
personales (niyama) como la base misma del yoga, realmente son las āsanas
la puerta de entrada al yoga físico.
La práctica correcta de las āsanas es una exigencia básica para todo adepto al yoga. Para que una postura pueda considerarse āsana basta con respetar al máximo cinco puntos:
1.- inmovilidad,
2.- largo tiempo,
3.- sin esfuerzo,
4.- con control de la respiración,
5.- con concentración.
Las āsanas no son
solo el primer contacto del principiante con el yoga, también son el puente de
acceso a otros estados más avanzados. En general, las āsanas están
diseñadas para estirar los músculos mucho más allá de su límite de elasticidad
normal. Las claves para lograr dicho estiramiento son la paciencia, la
concentración y la suavidad en el movimiento. Actualmente hay una tendencia muy
generalizada a que el profesor de yoga aplique ajustes y empujes al alumno para
facilitarle el āsana y hacerle progresar. Esto es muy peligroso si no se
hace bien, si se ignora el momento exacto en que debe aplicarse el empuje y la
presión que debe ejercerse. Cuando se mantiene una āsana en inmovilidad,
hay que relajar la musculatura poco a poco. Cualquier estremecimiento o crispación
en el músculo estirado será indicación clara de que no se encuentra distendido.
Cuando se traspasa el límite normal de estiramiento muscular durante la
ejecución de una āsana, los movimientos deben ser muy suaves y muy
lentos. Y en el límite del estiramiento, la inmovilidad debe prolongarse
progresivamente. Solo bajo estas condiciones podemos afirmar que realmente
estamos practicando āsanas.
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