miércoles, 15 de octubre de 2025

101. La base del yoga

Sri Dharma Mittra en una variación de vṛścikāsana

En yoga todos somos principiantes. Es muy poco lo que sabe un practicante avanzado en relación con la inmensidad del yoga. En la práctica, tanto el avanzado como el principiante tienen que respetar las mismas reglas y se encuentran exactamente en la misma posición psicofisiológica. Puede haber diferencias de flexibilidad y de habilidad para ciertas técnicas pero siempre hay que volver a los principios esenciales, los mismos que se enseñan a todos los que empiezan. Aunque tradicionalmente se consideran ciertos comportamientos sociales (yama) y personales (niyama) como la base misma del yoga, realmente son las āsanas la puerta de entrada al yoga físico.

La práctica correcta de las āsanas es una exigencia básica para todo adepto al yoga. Para que una postura pueda considerarse āsana basta con respetar al máximo cinco puntos: 

1.- inmovilidad, 

2.- largo tiempo, 

3.- sin esfuerzo, 

4.- con control de la respiración, 

5.- con concentración. 

Las āsanas no son solo el primer contacto del principiante con el yoga, también son el puente de acceso a otros estados más avanzados. En general, las āsanas están diseñadas para estirar los músculos mucho más allá de su límite de elasticidad normal. Las claves para lograr dicho estiramiento son la paciencia, la concentración y la suavidad en el movimiento. Actualmente hay una tendencia muy generalizada a que el profesor de yoga aplique ajustes y empujes al alumno para facilitarle el āsana y hacerle progresar. Esto es muy peligroso si no se hace bien, si se ignora el momento exacto en que debe aplicarse el empuje y la presión que debe ejercerse. Cuando se mantiene una āsana en inmovilidad, hay que relajar la musculatura poco a poco. Cualquier estremecimiento o crispación en el músculo estirado será indicación clara de que no se encuentra distendido. Cuando se traspasa el límite normal de estiramiento muscular durante la ejecución de una āsana, los movimientos deben ser muy suaves y muy lentos. Y en el límite del estiramiento, la inmovilidad debe prolongarse progresivamente. Solo bajo estas condiciones podemos afirmar que realmente estamos practicando āsanas.

 

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113. Demostrar las āsanas