martes, 26 de agosto de 2025

76. Problemas en las posturas de inversión


 Variación muy intensa de halāsana

Las posturas de inversión tienen efectos muy beneficiosos sobre la totalidad del cuerpo y especialmente sobre la parte superior, produciendo tras su ejecución una relajación general de esa zona. Los efectos más beneficiosos tienen que ver con la inversión de la circulación, pero no hay que olvidarse que estas posturas actúan directamente sobre el cerebro, las glándulas pineal, pituitaria y tiroides, y los importantes centros energéticos localizados en la cabeza y en el cuello. Sus efectos cuando se practican intensamente pueden ser impredecibles y llegar incluso a despertar ciertas habilidades dormidas, denominadas comúnmente fenómenos paranormales o parapsicológicos. Patañjali, habla extensamente sobre estos fenómenos que pueden aparecer de forma natural durante el curso de la meditación, pero también durante la práctica intensa de algunas āsanas y del prāṇāyāma.

El problema con la práctica de estas posturas es que pueden implicar músculos y articulaciones que no están diseñados para soportar pesos y tensiones excesivas. Especialmente todos los músculos del cuello y los hombros en la postura sobre la cabeza, la vela y el arado. Además, el fuerte estiramiento cervical y la compresión de la garganta durante la vela y el arado pueden tener efectos nocivos sobre el riego sanguíneo de algunas áreas del cerebro y dañar nervios que discurran por el interior de las vértebras cervicales.

Sin duda, se trata de las posturas más beneficiosas del yoga, pero también son las que más riesgos pueden comportar en su ejecución si no se hacen adecuadamente. Como siempre, además del calentamiento previo, concentración, lentitud y respiración adecuadas son la clave para practicar āsanas con seguridad.

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113. Demostrar las āsanas