En haṭhayoga, todo āsana debe ser
conducido por la respiración consciente. El método para coordinar la
respiración con los movimientos y la permanencia en las posturas, puede ser muy
distinto de uno a otro practicante y de una a otra escuela.
El primer método, el más sencillo, consiste en
respirar conscientemente pero de forma normal, sin detenciones ni brusquedad,
en forma silenciosa, fácil y regular durante toda la sesión de āsanas.
Otro método, más elaborado y complejo, consiste en sincronizar rigurosamente la
respiración con las diversas fases de cada āsana. En general, las
inspiraciones se utilizan durante los movimientos de extensión hacia atrás. Las
espiraciones en los de flexión hacia adelante y en los movimientos de torsión.
Además, también pueden incluirse retenciones con los pulmones llenos durante la
fase estática de algunas posturas. Se trata de un método mucho más avanzado y
requiere la supervisión de un profesor competente pues, en caso de error, puede
disminuir de forma importante la eficacia de la postura.
Finalmente, otro
método aún más complicado, combina el primero de respiración consciente, pero
ahora más profunda y lenta, con la técnica ujjāyī. Esta técnica consiste
esencialmente en igualar el tiempo de inspiración y espiración y frenar el paso
del aire, tanto al inspirar como al espirar contrayendo un poco la zona de la
glotis. El aire así frenado produce un ligero zumbido o sonido sordo a su paso
por la parte posterior del paladar. El sonido producido es débil pero perfectamente
audible desde el exterior y similar a un ronquido suave.
Todos estos métodos buscan la penetración
consciente del aliento, la absorción de la mente y la comunión íntima con el
cuerpo. Mucho más que adquirir gran flexibilidad y poder hacer posturas
increíbles, concentrarse en la respiración y sincronizarla con el movimiento es
la forma correcta de profundizar en la práctica de las āsanas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario