Todas las cosas se
pueden enfocar desde dos puntos de vista: relativo y absoluto. En el primer
caso siempre utilizamos la comparación y nosotros mismos nos vemos inmersos en
las cosas. Nos rodea la ignorancia, el dolor, los deseos, el miedo...; pero también el amor, la compasión, la alegría...
Todos ellos son estados psicológicos y sentimientos relativos. El punto de
vista absoluto de las cosas es completamente "otra visión". No
depende de nada. No se puede describir con palabras. Es el kaivalya del
yoga.
El estado de yoga puede entenderse desde los
dos puntos de vista. Desde el punto de vista relativo (en el cual nos
encontramos casi todas las personas), el objetivo es alcanzar el punto de vista
absoluto y es posible que no se logre en esta vida. Desde el punto de vista
absoluto, no hay nada que lograr porque ya está en nosotros. De todas formas,
en yoga no hay esfuerzos perdidos; en otras palabras, todo esfuerzo traerá su
resultado en el momento oportuno. Ningún fracaso es un trabajo perdido. Cada
intento fracasado es en realidad un paso hacia el éxito porque la práctica del
yoga posee un efecto acumulativo que puede dar sus frutos en cualquier momento
y de forma totalmente inesperada. El problema al tener en cuenta estas dos
formas de ver la vida es que casi nadie lo entiende y prácticamente nos vemos
obligados a adoptar la visión relativa de las cosas para poder comunicarnos
racionalmente con los demás.

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