miércoles, 15 de octubre de 2025

99. El yoga de hoy en día

Yogiraj Jagannath Das, Haridwar Kumbh Mela, 2010

Es curioso lo distinto que es el yoga que se practica hoy en día del haṭhayoga que durante siglos se ha practicado en la India y que se encuentra esbozado en textos de la Edad Media, como el Haṭhayogapradīpikā. Hoy en occidente, cada vez más se asimila el yoga a la práctica de un deporte de moda sin tener en cuenta que las posturas no son simples ejercicios físicos, sino que actúan intensamente sobre los sistemas nervioso y circulatorio, sobre los aparatos digestivo y respiratorio, sobre las glándulas y el sistema linfático, etc. Su acción es mucho más poderosa sobre los órganos internos que sobre los músculos y las articulaciones y, sin embargo, se banalizan sus efectos sin tener en cuenta la enorme influencia que ejercen en el organismo. Todo esto se amplifica si hablamos del prāṇāyāma, tratado injustamente como simples ejercicios respiratorios y despreciando su influencia sobre la energía vital que alimenta nuestro ser.

En sus orígenes, el haṭhayoga no era un método exclusivo de cultura física. Su principal objetivo era purificar el cuerpo para que la energía primordial (prāṇa) pudiera circular sin obstrucciones por el organismo y despertar kundalini, el potencial de energía interna adormecido en nuestro interior. Se suponía que tal despertar conduciría indefectiblemente hacia el samādhi, la conciencia trascendente, que era el objetivo último. También se buscaba alargar la longevidad con objeto de disponer de más tiempo para desarrollar las complicadas técnicas psicofísicas. Otro objetivo del haṭhayoga tradicional era la consecución de poderes paranormales, aunque se aconsejaba al auténtico buscador que hiciera un uso muy discreto de ellos.

En fin, comparado con el yoga de hoy en día, aunque sea muy loable la búsqueda de la salud física, la flexibilidad, la relajación y el equilibrio emocional, tenemos que reconocer que hemos bajado bastantes peldaños en nuestras expectativas. A diferencia de antes, en que la práctica de āsanas no era ni con mucho lo más importante, hoy en día las posturas marcan el principio y el fin de una sesión de yoga. Las clases masivas en lugar de la relación directa del discípulo con su maestro, las técnicas generalizadas para todo el mundo en vez de las técnicas específicas que el gurú enseñaba a cada practicante; en definitiva, la pérdida del esoterismo que de alguna forma transformaba el haṭhayoga en una práctica sagrada… es lo que se practica de forma general hoy en día; pero sin duda, el haṭhayoga tradicional sigue conservándose tan oculto y misterioso como siempre ha estado durante siglos.

 

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